Palabras previas
Antes que nada, feliz año nuevo a todos los pelones que estén leyendo esto. Como verán, lancé le Naza Blog v2.0, más fácil de leer, más dinámico y con más mujeres (hay algo de todo eso que es mentira: lo dinámico, por supuesto). Ay, que boludo soy a veces. En fin, toqueteando un poco los códigos CSS logré personalizar el template. El resultado me gustó, pero aún así te voy a agradecer que me des tu opinión votando en la encuesta, ahí en la columna de la derecha ►►►
Gracias. Ahora procedamos a lo que me compete.
¿Realmente una cuestión de gustos?
Esta entrada va a estar referida más que nada a la música. Sé que los gustos, ya sean estéticos, musicales y táctiles (¿por qué no?) son subjetivos. Mismo ya he escrito sobre cierto aspecto de los gustos estéticos en una entrada anterior ( Lo que importa es lo de adentro ), pero era desde otro punto de vista.
En fin, generalmente me gusta contar un poquito cómo llegué a la reflexión que expongo. Suelo escuchar, de vez en cuando, a coros de niños. En serio, me fascinan. Me parecen una de las expresiones artísticas más sublimes. Generalmente elijo coros de niños porque realmente sus voces son como (imagino yo) las de los ángeles, realmente maravillosas.
He aquí que me detuve a pensar. En cuanto al gusto musical, por supuesto, no hay nada escrito. Como todo arte, con el pasar del tiempo, se renueva. Pero creo que últimamente, la música, está tomando rumbos que tal vez la alejen de su esencia artística. O más simplemente, creo que la música, en ciertos aspectos, se está deteriorando.
Antes que nada, feliz año nuevo a todos los pelones que estén leyendo esto. Como verán, lancé le Naza Blog v2.0, más fácil de leer, más dinámico y con más mujeres (hay algo de todo eso que es mentira: lo dinámico, por supuesto). Ay, que boludo soy a veces. En fin, toqueteando un poco los códigos CSS logré personalizar el template. El resultado me gustó, pero aún así te voy a agradecer que me des tu opinión votando en la encuesta, ahí en la columna de la derecha ►►►
Gracias. Ahora procedamos a lo que me compete.
¿Realmente una cuestión de gustos?
Esta entrada va a estar referida más que nada a la música. Sé que los gustos, ya sean estéticos, musicales y táctiles (¿por qué no?) son subjetivos. Mismo ya he escrito sobre cierto aspecto de los gustos estéticos en una entrada anterior ( Lo que importa es lo de adentro ), pero era desde otro punto de vista.
En fin, generalmente me gusta contar un poquito cómo llegué a la reflexión que expongo. Suelo escuchar, de vez en cuando, a coros de niños. En serio, me fascinan. Me parecen una de las expresiones artísticas más sublimes. Generalmente elijo coros de niños porque realmente sus voces son como (imagino yo) las de los ángeles, realmente maravillosas.
He aquí que me detuve a pensar. En cuanto al gusto musical, por supuesto, no hay nada escrito. Como todo arte, con el pasar del tiempo, se renueva. Pero creo que últimamente, la música, está tomando rumbos que tal vez la alejen de su esencia artística. O más simplemente, creo que la música, en ciertos aspectos, se está deteriorando.